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viernes, 13 de julio de 2012

Es necesario investigar toda la gestión de Carlos Villegas al frente de YPFB

Gustavo Rodríguez Cáceres *
Acaba de salir a la luz un nuevo hecho de corrupción en YPFB Corporación. Los primeros indicios dan a entender que las empresas que se adjudicaron la construcción de las plantas de separación de líquidos en Río Grande y el Chaco, corrompieron y sobornaron a los responsables del proceso de contratación, o fueron extorsionadas y se vieron obligadas a pagar una “comisión” a dichos responsables con el fin de adjudicarse los contratos de construcción.

Los indicios también permiten conjeturar que las personas implicadas no son las únicas que tramaron y/o participaron en esta corruptela, por el contrario, para que la misma se haya efectivizado con seguridad se requirió del concurso de más personeros de YPFB, posiblemente del nivel superior a los actualmente implicados.

El grado de inmundicia se evidencia cuando se comprueba que los que fueran altos ejecutivos de YPFB Corporación respetan fielmente los códigos del hampa, no otra cosa significa que Gerson Richard Rojas Terán, ex Gerente Nacional de Plantas Separadoras de Líquidos y principal involucrado hasta ahora, se acoja al derecho de guardar silencio; al igual que Enrique Aruquipa, Director Nacional Administrativo de YPFB, que no está imputado aún, pero prefiere callar.

La inmundicia también se hace patente cuando se ve que, al mejor estilo de las mafias, se amenaza de muerte a Agustín Javier Ugarte Méndez y su familia, quien fuera miembro de la Comisión Calificadora para adjudicar los contratos y, al parecer, el único de los implicados dispuesto a confesar.

Si enmarcamos este hecho de corrupción en la gestión global de YPFB Corporación y las principales decisiones asumidas por sus ejecutivos, surgen algunas interrogantes que me permito compartir con usted amiga lectora y amigo lector.

El pasado mes de mayo, en un artículo publicado en este mismo medio de comunicación, hacía notar que el Decreto Supremo 1202 que otorga un incentivo de 30 dólares a cada barril de petróleo producido en el país, adolecía de al menos dos errores: El primero, que se otorga el “incentivo” al petróleo que actualmente se produce sin necesidad de pago extra, y no, como se hace en la Argentina, a la producción efectivamente nueva; error que va a significar un gasto estatal de más de 50 millones de dólares por año, que irán a parar a las arcas de las empresas petroleras, sin que éstas hayan aumentado un solo barril a su actual producción de petróleo en el país.

El segundo, que en dicho decreto se reconocía como petróleo al hidrocarburo líquido que tiene hasta 55° API de densidad, cuando internacionalmente se reconoce como petróleo sólo a los líquidos que están por debajo de los 50° API; al mismo tiempo cuestionaba por qué no se otorgó el incentivo sólo al petróleo de mejor calidad, es decir, al que está por debajo de los 42° API.

En ese artículo también decía: “me resisto a creer que los desaciertos enumerados sean circunstanciales o puedan ser atribuidos a la supuesta incompetencia de los actuales ejecutivos de YPFB Corporación, lo acontecido no tiene nada que ver con fatales casualidades o falta de capacidades, por el contrario, es una decisión consciente, “estudiada”, que señala otro de los elementos de la completa abdicación de la ya tímida nacionalización de hidrocarburos ante el capital transnacional”.

Pero ahora, a la luz del nuevo caso de corrupción y la forma de actuar de los implicados, me pregunto si para esa abdicación no habrá mediado alguna “comisión”. En abril de 2011 una vez que se confirmó la reducción de las reservas de gas y Carlos Villegas había atribuido el hecho, entre otros factores, a la manipulación financiera que efectuaron las empresas, sostenía que “La novedad de toda esta situación no está en confirmar, una vez más, que los datos en el sector petrolero transnacional son manipulados… Tampoco es novedoso que el sujeto pasivo de esta manipulación, la víctima, sea un Estado como el boliviano, no, la novedad está en que la víctima y las autoridades llamada a defenderla no asuman ninguna medida legal, ni económica a fin de resarcir los daños que la inflación de reservas y la manipulación financiera ha ocasionado”.

Y luego acotaba: “Pienso que el Estado boliviano no está exento de instrumentos que le permitan esclarecer lo sucedido, identificar claramente a los responsables y establecer responsabilidades; mas lo que le está faltando es la decisión política para hacerlo.”

Ahora, visto que no hay ninguna investigación ni responsable del dolo cometido contra el Estado, me pregunto si esa falta de decisión política fue gratuita. La ministra Amanda Dávila, en un claro respaldo a Carlos Villegas y su gestión al frente de YPFB Corporación, ha dicho que “el presidente de YPFB es una persona absolutamente honesta que tiene toda la confianza del Presidente Evo Morales”. Personalmente no tengo ninguna evidencia para cuestionar la honestidad de Carlos Villegas y tampoco la del personal ejecutivo que lo acompaña; pero, que esta corruptela ocurriera, como popularmente se dice, “debajo de sus narices” me da base para dudar, al menos, de su idoneidad para la gestión y el control administrativo que ejecutan en YPFB.

Por este motivo y a pesar de las certezas de la ministra Dávila, creo que es necesario investigar, revisar y auditar toda la gestión de Carlos Villegas. Aunque no sería nada extraño encontrar más grupos criminales medrando de la institución sin que su presidente sospeche siquiera de la existencia de los mismos, no es mi intención criminalizar a los actuales gestores de YPFB, por el contrario, pienso que la relevancia de una investigación a profundidad y de amplio alcance sentaría las bases para que sean los mecanismos de gestión y control, y no la voluntad de las personas, los que garanticen la construcción de una empresa estatal del petróleo realmente honesta y transparente.
* Economista boliviano

YPFB analiza 5 propuestas para la construcción de la planta de urea en Chapare

Al menos cinco empresas extranjeras presentaron propuestas para la construcción de la planta de urea y amoniaco en el Chapare cochabambino, un megaproyecto que demandará una inversión de 1.121 millones de dólares. El gobierno prevé iniciar este año la construcción de esa planta y también de una procesadora de GTL en la provincia Carrasco de Cochabamba.

La planta industrial de fertilizantes a ser instalada en la localidad de Bulo Bulo tendrá una capacidad de producción de 635 mil toneladas de urea, según el estudio de factibilidad realizado por la Empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos (EBIH).

La planta de Amoniaco – Urea de Bulo Bulo permitirá incrementar la producción agrícola y recuperar las tierras erosionadas por la sobreexplotación, y además coadyuvará en la política de la seguridad alimentaria, destacó el viceministro de Industrialización, Comercialización, Transporte y Almacenaje de Hidrocarburos Álvaro Arnez.

Según Arnez, el país consume cada año no más de 30 mil toneladas, por lo que se podrán exportar los excedentes a Brasil, Paraguay y Argentina. La urea es un fertilizante derivado del gas natural que provee nitrógeno al suelo y es vital en la formación de proteínas. También es un suplemento alimenticio para ganado y es una materia prima requerida en la industria química y de los plásticos.

La estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) lanzó en diciembre de 2011 la convocatoria pública de contratación de una empresa especializada en petroquímica para el diseño, la construcción, operación y mantenimiento de la planta de Bulo Bulo. Manifestaron su interés en el proyecto petroquímico las firmas Ferrostaal, Saipem, KBR, Tecnimont, Technip y UDE, informó el ex gerente nacional de Plantas de Separación de Líquidos Gerson Rojas.

Hace poco autoridades del Ministerio de Hidrocarburos y Energía se reunieron con ejecutivos de la firma alemana Ferrostaal que presentó un esquema de negocios “Llave en Mano” hace más de seis meses. Desde 1988, Ferrostaal cumple un rol importante en el desarrollo de la industria petroquímica en el Caribe con las plantas de Trinidad y Oman, y se convirtió en el segundo productor mundial de metanol con una producción aproximada de 5,1 millones de toneladas métricas anuales.

“Este grupo está conformado por las constructoras Ferrostaal y GDK, la licenciante de tecnología Uhde, la comercializadora del producto Ameropa, y el Banco KFW”, detalló la gerente de la EBIH Gloria Ayala. El grupo alemán propone un esquema de negocios Llave en Mano, con el compromiso de poner en operación la planta de urea en un plazo de 36 meses, y está dispuesta a financiar el 60% del costo del proyecto con recursos del Banco alemán KFW.

Según Ardaya, “Ameropa ofrece la compra del producto por 10 años mediante un contrato Take or Pay, lo que significa que si no lo compra lo paga y regido bajo el sistema de Open Book (‘Libro Abierto’); esto quiere decir que la EBIH va a conocer todo el proceso, y al final de los 10 años la EBIH tendrá la suficiente experiencia para encarar el proceso de comercialización”.

La EBIH suscribió una Acta de Intención con el Grupo Alemán, y paralelamente negocia con un Grupo Japonés de reconocida trayectoria mundial en la implementación de plantas petroquímicas, integrado por TOYO Engineering (Licenciante y constructor), Marubeni (Financiadora) y OAS de Brasil (Constructor). Otro grupo interesado en el proyecto es Shinomach de China que también oferta la construcción de la planta en el sistema “Llave en Mano” y “Libro Abierto”.

El viceministro Arnez dijo que la estatal YPFB preseleccionará a tres empresas y a fines de agosto firmará el contrato con la empresa ganadora. “De ahí se establecería un cronograma para el inicio de construcción de la planta y prevemos que su implementación sería para el segundo semestre del 2015”.
Bolpress

¿Qué hacía el ex gerente de YPFB Gerson Rojas comprando terrenos para la planta de urea en Chapare?

Rolando Carvajal
El día que el ex gerente nacional de Plantas Separadoras de YPFB Gerson Rojas chocó una vagoneta oficial en el km. 94 del tramo Chimoré-Yapacaní, gestionaba la compra, a unos sindicatos cocaleros, de un terreno para la planta de amoniaco y úrea que la petrolera estatal instalará en Bulo Bulo, según sus declaraciones iniciales, antes de que las autoridades blindaran de hermetismo las investigaciones. Dos días antes el Presidente Morales llamó la atención en Chimoré sobre el alza del precio de la hectárea de tierra y la necesidad de 400 hectáreas para instalar la planta.

“Siento que están exagerando al hacer subir a 3.500 o 4.500 dólares (por hectárea). No sé si ha subido tanto o tal vez algunos quieran aprovecharse frente a este tema”, decía el Presidente Evo Morales el 15 de junio en Chimoré, ante la especulación de preciosque afecta a la instalación de una planta de Urea en la región, por parte de la estatal YPFB.

Dos días después, el domingo 17, y más al este, cerca de Ichilo, el ingeniero Gerson Richard Rojas, todavía Gerente de Plantas de Separación de Líquidos-YPFB, chocaba una vagoneta oficial contra dos camiones y una camioneta, desatando la madeja de un escándalo que derivó en su posterior detención y la de su presunto cómplice, Javier Ugarte, miembro de la comisión calificadora del proyecto.

En medio de las pesquisas, al Gerente se le descubrió el alquiler de cajas de seguridad en el Banco Mercantil Santa Cruz de Cochabamba, y el manejo de hasta 390 mil dólares, que originaron un proceso contra ambos por enriquecimiento ilícito. Tras ser detenido luego que se dio a la fuga por el accidente, Rojas afirmó que la vagoneta estaba en función oficial pues gestionaba la compra de un terreno, tarea coordinada con el presidente de YPFB Carlos Villegas.

“Ese día estaba en una comisión de Bulo Bulo, sobre la compra del terreno para poner tubos para la planta de amoniaco y urea (...) Mi persona coordina toda compra de terrenos directamente con el Lic. Villegas y él mismo con el Presidente de la Nación”, dijo. “El anterior sábado, en una comisión similar se realizó un acta de compromiso con un lugareño sobre la compra de 90 hectáreas a una federación de sindicatos cocaleros, en ese mismo entendido fue esta comisión”, agregó Rojas.

“Lamentablemente algunos hermanos están haciendo subir el precio del terreno, me dicen que está costando hasta 4.500 dólares la hectárea, necesitamos como 400 hectáreas para este proyecto”, había dicho Evo Morales en Chimoré el viernes 15 de junio, luego de inaugurar la ampliación de la subestación de energía eléctrica local. “Asuman su responsabilidad para garantizar las 400 hectáreas para la industria de urea, he explicado la importancia y es responsabilidad del Alcalde y dirigentes sindicales conseguir este terreno”, agregó.

En otra parte de sus declaraciones, el ingeniero Rojas enfatizó que desde que inició sus funciones tuvo trato directo con Villegas, incluso por encima del vicepresidente nacional de Operaciones Mario Salazar. La declaración está firmada por Gerson Richard Rojas Terán, el abogado Líder Guzmán Cabrera, el sumariante Sgto. Gustavo Osinaga y el fiscal de Materia Jaime David Canedo Encinas, según la versión de El Deber.

Líquidos antes, urea y amoniaco después

El escándalo, con implicaciones de corrupción, recordó el caso “Catler” dehace tres años, cuando en enero de 2009 delincuentes asesinaron al presunto empresario sobornador Jorge O’Conor Darlach en una calle de La Paz para robarle 435 mil dólares con los que iba a pagar favores de distintos funcionarios, entre ellos elentonces presidente de YPFB Santos Ramírez, condenado por ello a 12 años de cárcel.

El proyecto de las plantas separadoras de líquidos en Río Grande, Santa Cruz y Gran Chaco, Tarija, roza una inversión de600 millones de dólares paraseparar los líquidos del gas que Bolivia exporta a Brasil y Argentina.

También YPFB informó a principios de julio que cinco empresas estaban interesadas en instalar las plantas de urea y amoniaco en el municipio de Entre Ríos, provincia Carrasco de Cochabamba, en otra inversión estimada en 1.000 millones de dólares: el grupo coreano Hyundai y Samsung, la española Duro Felguera, los consorcios ítalo-argentino Saipen/AESA y el ítalo-español Técnicas Reunidas /Technip.

De acuerdo a cronograma, entre el 9 de julio y el 3 de agosto debía realizarse la calificación de las propuestas para su adjudicación el 21 de agosto y firma de contratos en septiembre. La estrategia de producción del complejo de industrialización del gas natural en Bulo Bulo tiene por objetivo producir fertilizantes nitrogenados no solo para atender la demanda total del mercado interno y sino exportar los excedentes a mercados externos de gran demanda, razón por la que se pretende producir aproximadamente 650 mil toneladas anuales de urea a partir del año 2014, reportó a fines del año pasado la agencia AN-YPFB.

“La Planta de Amoniaco Urea va a funcionar en la región de Bulo Bulo, y su producción cubrirá la demanda inicial del 20% mercado interno, demanda creciente y el 80% a la exportación y contribuirá a elevar la productividad del sector agrícola en Bolivia y generara divisas importantes para el país”, mencionó el entonces gerente Gerson Rojas al afirmar que este proyecto es intensivo en mano de obra.

Por su parte, el presidente ejecutivo de YPFB estimaba firmar el contrato para que se construya la planta en abril de 2012, “de tal manera que ésta sea entregada a fines de 2014, oen los primeros meses de 2015”.

jueves, 3 de mayo de 2012

De la nacionalización a la subvención a las petroleras

Carlos Arze Vargas *
En octubre del año 2003, el pueblo boliviano, especialmente los pobladores de El Alto, enarboló la consigna de la nacionalización de los hidrocarburos y su industrialización, apuntando así al corazón del modelo neoliberal y de las fracciones de la burguesía en el poder. Esta demanda histórica se inscribía en la tradición histórica de la lucha social por la recuperación de los recursos naturales y la necesidad de superar el patrón de acumulación primario exportador.

El MAS, contrariamente a lo que dicen hoy sus voceros, no enarboló esta demanda sino que demandó la instalación de una Asamblea Constituyente que permitiera la reconstitución del Estado capitalista en crisis, postulando cambios políticos pero sin cuestionar la base económica del país. Posteriormente, en el proceso de reforma de la Ley de Hidrocarburos, que incluyó el amañado “referéndum del gas”, esta agrupación política centró su discurso en la necesidad de retornar al sistema del 50-50 en la distribución de la renta petrolera.

Este breve recuento de la postura del MAS explica, en parte, por qué, una vez instalado en el poder, la reforma que impuso no fue una nacionalización, ni siquiera en el sentido que conocimos con el nacionalismo burgués del MNR en el pasado. Permite entender por qué la denominada “nacionalización inteligente” constituye una medida oportunista dirigida a controlar los recursos fiscales necesarios para mantenerse en el poder y desarrollar una política francamente burguesa, es decir, con el objetivo de impulsar la construcción de una economía y sociedad capitalista escondida tras el rótulo pomposo de “economía plural” o hasta de “socialismo comunitario”.

Mientras la nacionalización propugnada inicialmente por los gobiernos nacionalistas del pasado promovía el desarrollo económico a partir del control estatal de las rentas de las industrias extractivas y trasladadas al sector privado -ubicado en la agricultura comercial del oriente y la industria-, sobre la base de la expulsión de los monopolios extranjeros, la nacionalización del MAS postula un sui géneris “socialismo comunitario” en alianza con el capital transnacional: los “socios” del proceso.

Por esta razón nunca contempló la expropiación de los medios de producción de las transnacionales petroleras y se limitó a adicionar a lo establecido por la Ley 3058 (el 50% de IDH y regalías), una participación variable de YPFB en las utilidades de los operadores. Contrariamente, implicó una compra onerosa de las empresas privatizadas durante los gobiernos neoliberales, como lo demuestra el siguiente cuadro.

% acciones AFP % acciones compradas Costo $us % de total acciones
YPFB Chaco1 49,0% 50,0% 233.440.140 99,0%
YPFB Andina 49,3% 1,1%6.241.96650,4%
YPFB Transportes233,6% 65,0%241.154.976 98,6%
YPFB Refinación n.a. 100,0% 112.000.000100,0%
YPFB Logística n.a. 100,0% 16.430.000100,0%
YPFB Aviación3 n.a. 100,0% 36.000.000100,0%
Total 645.267.082
(1) Costo al precio establecido en DS 29888.
(2) Costo por 50% acciones.
(3) Valor de demanda (información M in. Arismendi El Deber 30/1/2011.

Hay que añadir a estos datos que en varios casos el valor de la compra alcanzó o sobrepasó el valor de venta de la privatización neoliberal: en el caso de Chaco –actualmente con una demanda internacional- la compra de la mitad del paquete accionario costaría el 76% del valor de la “capitalización”, la compra de Transredes alcanzaría al 91% del precio de la capitalización, la recompra de la empresa de Logística y de la de Refinación, alcanzaría al 109% del valor de su privatización durante el gobierno de Banzer.

La “nacionalización” no abarcó más que a las empresas “capitalizadas”, por lo tanto no se dirigió a controlar el sector, es decir a establecer el monopolio estatal que determine la dirección de las políticas públicas para la superación de la economía primario exportadora, como cabe a un verdadera nacionalización. Asimismo, contrariando el discurso que le permitió posicionarse durante la reforma de 2005, otorgó legalidad a los contratos de riesgo compartido de Sánchez de Lozada y reconoció los derechos que les daban a las petroleras, como es el caso de las inversiones reconocidas de “buena fe” y devueltas a través de los costos recuperables.

Pero más allá de esas consideraciones están las evidencias que arrojan los resultados de la “nacionalización” para demostrar nuestra tesis.

Observando la situación actual del sector, se comprueba que la producción de hidrocarburos permanece controlada mayoritariamente por las transnacionales, que han mejorado su participación en los últimos años: mientras las operadoras extranjeras pasaron de controlar el 74,2% de la producción de gas natural y líquidos en 2006 al 82,2% en 2010, YPFB -a través de sus filiales Andina y Chaco- disminuyó su participación en el mismo período de 25,8% a 17,8%.

La información sobre áreas petroleras refuerza esta observación: aunque YPFB posee el 71% de un total de 23,9 millones de hectáreas de áreas de exploración, las empresas extranjeras poseen el 68% de las áreas en explotación, que son las que contienen las reservas certificadas de hidrocarburos. La elevada participación de YPFB en las áreas de exploración se explica porque desde 2006 se han establecido 98 áreas reservadas con una extensión de 22 millones de hectáreas, de las cuales el 25% se encuentra ya bajo contratos de exploración y convenios de estudio con empresas extranjeras, como PDVSA, GTLI, Petrobras, Petrovietnam y otras.

Por otro lado, el gobierno afirma machaconamente que su nacionalización ha afectado los intereses imperialistas trastocando la distribución de la renta petrolera, de modo que ahora el Estado controlaría el 82% dejando a la transnacionales con el 18% restante. A despecho de esta afirmación, los datos oficiales revelan que en 2010 el Estado recibió el 65% por concepto de IDH, regalías, patentes y participación de YPFB.

Además, como en el capitalismo –así sea andino amazónico- no sólo importa la tasa de ganancia que se recibe por una determinada inversión, sino también la masa de ganancia, podemos afirmar que los mismos datos revelan que las petroleras extranjeras continúan obteniendo suculentas ganancias, gracias al incremento de las exportaciones de gas natural y de sus precios gestionados por el gobierno: si en 2004 -sobre un valor de producción hidrocarburífera de 1.172 millones de dólares- controlaban el 75% equivalente a 879 millones, en 2010-sobre un valor de 3.053 millones- controlaron el 35% equivalente a 1.068 millones de dólares. Esto explica por qué las transnacionales no abandonaron un país gobernado por “socialistas comunitarios”.

Con todo, el hecho más revelador de que la “nacionalización” promueve las ganancias de las transnacionales, es la reposición en estos días del “gasolinazo” de 2010. En efecto, el D.S. 1202 dispone un incentivo para los productores de petróleo de 30 dólares por barril.
Con esta medida se les devolverá parte de la renta controlada: el Estado que obtiene 13,55 dólares por IDH y regalías -sobre un precio de 27,11 dólares-, pagará una subvención de 30 dólares en forma de NOCRES, es decir una subvención 2,2 veces mayor que la renta obtenida. Los recursos necesarios para pagarla deberán salir de las arcas fiscales, es decir ya sea de la renta del gas natural o de los impuestos de los consumidores, con lo que se retrocede más atrás de la Ley 3058.

Por todo lo anterior, se puede afirmar que las empresas petroleras transnacionales son quienes realmente determinan las condiciones de producción, cuando, según la mentada nacionalización, sólo deberían ser remuneradas como “prestadoras de servicios”.
* Investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA).

jueves, 19 de abril de 2012

Gobierno aprueba incentivo para la producción de petróleo

El Gobierno otorgará un incentivo a las empresas que operan en el país destinado a incrementar la producción de petróleo, según informó el jueves el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Carlos Villegas.

"El Gobierno Nacional aprobó ayer el decreto 1202 que consiste en establecer un incentivo a las empresas que operan en Bolivia para lograr aumentar la producción de petróleo", dijo Villegas en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

Villegas explicó que el incentivo consiste en la entrega de $us 30 por barril de petróleo a las empresas bajo la forma de Notas de Crédito, lo que se sumará a los $us 10, que actualmente reciben por barril de crudo.

La autoridad señaló que la medida fue adoptada en virtud de que en los últimos años se verificó que la producción de petróleo se estancó o en su defecto algunos campos se encuentran en declinación.

Aclaró; sin embargo, que el incentivo no tendrá ningún efecto en el precio del barril en el mercado interno y en el costo de los derivados puestos en el mercado.

El presidente de la empresa estatal manifestó que las compañías tienen 90 días para presentar planes de producción de crudo, de modo que "pronto se revierta esta situación (la falta de petróleo)".
El Deber